Everest

Alex ya está en el campo base.


¡Había que celebrar el cumpleaños de Pablo! un cumpleaños muy especial que seguramente quede grabado en sus recuerdos con mucha fuerza…Pablo es nuestro cámara, y no un cámara cualquiera, es una máquina. En el documental podrá verse reflejado su talento, esfuerzo, fortaleza y motivación fuera de serie. Siempre positivo, siempre bromeando. ¡¡¡Felicidades Pablo!!!

¡Y qué decir de Alex! lo que acaba de hacer es una proeza, por algo le llamamos superhéroe, aunque él diga que no lo es. En unas 8 horas ascendió desde el campo base a hasta el campo 2, arreglando la ruta de la cascada, lo que significa hacer un recorrido de unos 25 km, con un desnivel positivo acumulado de 2.400 metros (medido por GPS), debido a las mil y un vueltas, y sube y baja que hay que dar para atravesar la casada del Khumbu, y sortear las múltiples grietas del Valle del Silencio. El siguiente día descansando en el Campo 2, para meterse en el saco a las 5 de la tarde, pero apenas conseguir pegar ojo. Tras “levantarse” anoche a las 23:30 y salir a la 1 de la madrugada, junto a los compañeros nepalís, alcanzaban esta mañana la altura del campo 4, donde han realizado un depósito de material para el intento a cima.
Les ha llevado toda la noche ascender los 1.600 metros de desnivel soportando temperaturas bajísimas, en torno a los 35 bajo cero, y con el contratiempo de que el sol no da hasta las 11 de la mañana. Contento con su rendimiento, decide bajarse del tirón hasta el campo base. Los nepalís prefieren ahorrarse de nuevo ese tortuoso recorrido de 25 km y duermen hoy en el campo 2. Así que aquí le tenemos de nuevo, en la seguridad del campo base.
Mañana se prevé la entrada de fuertes vientos en altura, así que, a pesar del cansancio, Alex ante todo es disciplinado y tiene una fuerza de voluntad a prueba de bombas. Prueba de ello es esta paliza que acaba de meterse, soportando unas condiciones inhumanas, ascendiendo de noche, en pleno invierno hasta rozar la cota ocho mil metros. Para Alex esto forma parte de la preparación tanto física como mental para lo que queda, el intento a cima, sabe que va a ser duro, pero después de esta prueba autoimpuesta, tiene la confirmación de que está listo para afrontarlo. Si el viento da una tregua, estamos convencidos de que lo conseguirá.

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